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Dayna Posada | ![]() |
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Dayna Posada-Vicens nace en Cuba, a principios del período revolucionario, y con modestia o ingenuidad carece de biografía profesional; sólo comenta algunos datos, suficientes sin embargo para el ojo crítico. Después de todo, ya el Naïf tiene poca y muy esforzada credibilidad como estilo; es mejor cuando se comunica al producto final, la obra, en una ejecución que además de técnicamente limpia, posee la otra limpieza de la falta de pretensiones. Ojo, de pretensiones, no de ambiciones, porque Dayna Posada-Vicens es sin dudas ambiciosa; no en el sentido, un poco peor, del deseo natural del éxito profesional, sino en el todavía mejor de trascenderse y lograr un producto acabado, que siempre la asombra. Como anécdota, Dayna Posada se consideraba incapaz de lograr una obra de arte, hasta que ejecutó la primera como experimento; y después de eso, la fuerza natural, la gravedad del deslumbramiento, la encaminaría. Elemento curioso es que esta ingenuidad profesional no sea así mismo técnica, pues ella posee el sentido plástico; graduada de Técnico en Edificaciones, es claro que la plástica tenía allí una sensibilidad que afectar, aunque fuera por casualidad, y lo hizo. |
Comenzó a exponer en una galería dedicada a los impresionistas franceses, Mado Chalvet Gallery, en el 2002; también en Mind Puddles Gallery, en Houston, Texas, en Octubre del 2004; y en esta misma galería abrió otra exposición en este Octubre del 2006.
De paso, la pintura de Dayna puede ser que ilustre, por sus asociaciones, ciertos procesos un poco misteriosos del arte moderno; sobre todo en lo que respecta a sus arquetipos formales en las artes plásticas, seducidas con las culturas primitivas, que lo condujeran al valor antropológico y por ende intelectualista del arte Naïf. No porque esta pintura responda a tal estilo en sus técnicas, como por otra parte responden muy pocos de los experimentos modern0s; pero sí por su fijación en modelos propios de esas culturas, que con el tiempo han adquirido valor ideológico como objeto de reflexión, moral, y que por ende podrían deslegitimarse un poco. En esta pintura, sin embargo, quedaría claro el atractivo plástico de las formas más rudas, para un entorno que precisamente contesta y cuestiona su sofisticación tecnológica; es otra forma de malditismo, y por ahí su contenidismo, su moralismo, su ser sentencioso y supremacista, en un sentido intelectualista. Pero todo eso quedaría claro con esta artista, dado que su carencia de pretensiones —modestia o ingenuidad profesional— la haría más pura en sus propuestas; y puede resultar entonces, como el influjo de la pintura japonesa —encuadre, distribución del color, simplificación de la línea, legitimidad del dibujo ante el empastelado de la brocha—, una atracción ante valores perdidos en el pasado; un impulso romántico, cuyo valor no sería justamete ético, pero sí un descubrimiento de la forma como valor absoluto y suficiente en sí mismo. No es que al Naïf no aportara valores reflexivos, además de algunos técnicos; sino que lo habría logrado justo por esa imposición de la forma como un valor suficiente y legítimo, sin historia o contenido necesarios. De ahí, por ejemplo, que la atracción natural de la pintora por la expresividad del rostro, derive sin problemas a concentrarse en el rostro de rasgos negroides —y todavía, la sospecha viene por sus recurrencias técnicas, como la ejecución casi puntual en la técnica del Charcoal on paper—; que si por convención son más "bastos" que los caucásicos, también o por ello ofrecen mayor plasticidad que los ya convencionales del blanco habitual en las cumbres estéticas del canon europeo.
acryl. temp.paper - 12”x 9” |
acrylic canvas # 3 - 24”x 18” |
acrylic chalk paper - 12”x 7 ½” |
acrylic on green paper - 16”x 10 ½” |
acrylic paper # 11 - 12”x 9”
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